Jean Paul viajó a Chiloé para caminar sobre brasas de fuego a más de 500° grados, en un impactante desafío que puso a prueba sus límites físicos y mentales.
Siguiendo las tradiciones ancestrales, cruzó descalzo un camino de 15 metros de brasas ardientes, considerado como uno de los actos más antiguos y complejos de la magia.